El último sondeo de concesión de crédito de la zona euro muestra que, en el tercer trimestre de 2026, los bancos han vuelto a endurecer sus criterios internos para otorgar préstamos a empresas, con un ajuste neto del 9 %. Las condiciones para créditos hipotecarios se mantuvieron sin cambios, mientras que la normativa para el crédito al consumo se volvió más restrictiva en un 14 % neto. Los principales motivos citados son una mayor percepción de riesgo y una menor tolerancia al mismo, con algunos establecimientos señalando la incertidumbre geopolítica y los retos energéticos como factores adicionales.
En el mismo periodo, la demanda de financiación disminuyó en todos los segmentos. Los préstamos a empresas registraron una caída neta del 6 %, mientras que la solicitud de créditos hipotecarios se redujo un 27 % y el crédito al consumo un 2 %. Los bancos atribuyen esta contracción a los niveles elevados de tipos de interés, la caída de la confianza del consumidor y la perspectiva menos favorable del mercado inmobiliario. De cara al cuarto trimestre, se anticipa una mayor reducción en la demanda de hipotecas (‑36 %) y de crédito al consumo (‑14 %), mientras que la solicitud de financiación empresarial debería mantenerse prácticamente estable.
En relación con la inteligencia artificial, los bancos indican que el financiamiento destinado a la infraestructura digital, como centros de datos, está empezando a crecer de forma sostenida. No se han establecido criterios cuantitativos específicos para evaluar estos préstamos, aunque la evaluación cualitativa de riesgos vinculados a la IA está ganando relevancia, sobre todo en el caso de empresas del sector tecnológico.
El acceso a financiación minorista, a valores de deuda y a los mercados monetarios se deterioró aún más en el tercer trimestre, alcanzando el peor nivel desde el inicio de la serie en 2011. Las securitizaciones, sin embargo, no mostraron variaciones significativas. Los bancos prevén que esta contracción se profundice en los próximos tres meses.
La reducción del portafolio de activos de política monetaria del BCE ha tenido un efecto ligeramente negativo sobre las condiciones de financiación y la liquidez de los bancos, al tiempo que ha impulsado un aumento de sus tenencias de bonos soberanos. Los ingresos netos por intereses han mejorado modestamente, compensados en parte por pequeñas pérdidas de capital. Los establecimientos esperan que estos efectos persistan durante los próximos doce meses y que el endurecimiento de las condiciones de préstamo se intensifique.
Por último, los indicadores de calidad crediticia, como los ratios de préstamos morosos, continúan ejerciendo presión a la baja sobre los estándares crediticios para empresas, viviendas y consumo. Los bancos también señalaron que los activos digitales han aportado una ligera contribución positiva a sus estrategias empresariales en el último año.